Siri el asistente personal de Apple que gestiona la domótica del hogar
Apple ha lanzado otra manera increíble de hacer las cosas: sólo hay que utilizar la voz. En lugar de escribir, se pulsa el icono del micrófono en el teclado del iPhone. A continuación, usted dice lo que quiere decir y escucha su dispositivo. Toque en Hecho, y el iPhone convierte sus palabras en texto. Use el dictado de escribir mensajes, tomar notas, buscar en la web, etc. La función Dictado también trabaja con aplicaciones de terceros, para que pueda actualizar su estado en Facebook, Twitter, o escribir y enviar Instagrams. Todo esto es posible gracias a Siri, un software de reconocimiento de voz.
La compañía estadounidense lanzó hace un par de meses al mercado la versión iOS 5, con una aplicación asombrosa de reconocimiento vocal. Se trata del citado Siri, un asistente personal que es capaz de interpretar las palabras de su usuario y en consecuencia responder a la petición concertando una cita, marcando un recordatorio o facilitando el tiempo que hará un día concreto. Se puede hablar con Siri como si estuviera hablando con una persona.

Siri, asistente personal de Apple
Este nuevo software inteligente del iPhone es de gran relevancia en la automatización de hogares y edificios, pudiendo a través de él controlar y gestionar los sistemas domóticos del hogar: apagar y encender las luces, subir y bajar persianas, controlar la seguridad y/o el sistema multimedia.
Una de las principales ventajas de Siri es que se adapta a las preferencias individuales del usuario a través del tiempo y personaliza los resultados, ya que es un software que no sólo entiende lo que se le dice, sino que es lo suficientemente inteligente para saber lo que quiere usted decir.

Siri, asistente personal y gestionador de domótica
Con este nuevo software Apple se adentraría y abriría mercado en un nuevo sector de amplio futuro: la domótica.
En la actualidad, Siri está disponible en el iPhone 4S en los siguientes idiomas: alemán, inglés y francés. De momento en español tendremos que esperar.



